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domingo, 11 de noviembre de 2012

Pensando en las motos:


El rugido del motor acompasado con el corazón, el olor de la gasolina, la adrenalina, la velocidad... Simplemente impresionante.
Sientes que se acaba el mundo cuando te montas en ella, simplemente dame lo que necesita el motor para rugir y recorreré kilómetros sin parar, conduciendo solo para la carretera, conduciendo con un único fin, oir el corazón de la moto, el rugido del motor y sentir el asfalto ardiendo, sentir el infierno bajo las ruedas y ¡Tocar el cielo acelerando!
Iron silver, Silver Iron, The Iron Horses, ¿Mito o leyenda? Pero desde luego una forma de vida, una forma de morir, una forma de querer distinta a la habitual.
Y es que aunque me cueste reconocerlo las motos forman parte de mi vida, pero sin duda hay una que destaca sobre las demás:
La Harley Davinson Snowracer, capaz de derretir la nieve con el fuego del infierno, no es una Harley normal, no es una moto más, es sin duda mi moto favorita.
 Todo en ella me parece simplemente perfecto.



Nada más observarla te das cuenta de que es una obra de arte, pero sin duda no es solo la moto lo que me fascina, sino todo el mundo que va adosado a ella, grupos de personas que se mantienen unidas por su afición a estas maravillas de dos ruedas, simplemente alucinante.

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