Simplemente teclearé mi vida, digamos que esto será como una especie de diario. Dudas preguntas o consejos: alba.esuriz@gmail.com
domingo, 11 de noviembre de 2012
El amor:
Tantos versos le han llorado a este sentimiento que supongo unos más no harán ningún daño.
No puedes hablar del amor si no lo has experimentado, ojalá no pudiera hablar sobre ello, realmente lo preferiría, me habría ahorrado un montón de lágrimas acompañadas de noches en vela.
Solo he experimentado este sentimiento una vez, incluso ahora su solo recuerdo lo aviva de nuevo.
Todo comenzó en Roma cuando por casualidad una noche de hotel me crucé con ella.
Fue algo simple, salimos un momento a la terraza, a fumar, y entonces ella saludó desde el balcón.
Cuando bajaron a saludarnos estábamos en nuestra habitación, al principio lo que más me llamó la atención fue su forma de vestir, no era otra pija inaguantable como todas, sabía que ella era distinta.
Apenas dos días fueron suficientes para darme cuenta de que nuestra amistad no se quedaría en Roma.
Las vueltas apenas tienen importancia, yo a Madrid y ella a Almería, casi 600 Km de distancia, pero el destino quiso que aquella misma noche, tras llegar, me sentase en la cama, mirase la pulsera que me había dado y sonriera para después comenzar a llorar pensando en ella una y otra vez.
¿Amor? No, quería pensar que no era así, pero sabía que mi corazón ganaría el pulso a la razón, antes o después.
Puedo asegurar pues, que aquella primera noche tras el viaje las dudas rondaban mi mente, no sabía porqué pero tenía la sensación de haber conocido a una de las mejores personas de mi vida.
Los meses posteriores fueron eternos, días y semanas que no avanzaban, horas y minutos que se atascaban entre las agujas del reloj, aún así esperaba verla de nuevo.
Quizás el destino o simplemente mi insistencia, pero meses más tarde la tenía de nuevo conmigo.
Quise recordar aquel fin de semana durante meses, quizás años y aún ahora lo recuerdo.
No podría describir ni un solo minuto con ella, necesitaría toda una vida para hacerlo y no miento al decir que cada minuto fue efímero y por lo tanto irrepetible.
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